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jueves, 10 de octubre de 2013

RADIACIONES SIN COMPLEJOS







Cuando dentro de algunos miles de años las arqueólogas hagan excavaciones (posiblemente los hombres ya no existirán porque no harán falta), al llegar a los niveles de finales del siglo XX, se encontrarán con un hecho curioso que les llamará la atención: los huesos de humanos encontrados presentarán unos niveles altísimos de radiactividad. De hecho, brillarán en la oscuridad. Y se preguntarán el porqué de tal fenómeno, ya que los huesos sólo un poco más modernos y los algo más antiguos no tienen esa anomalía.
La respuesta no sé si serán capaces de encontrarla, pero aquí y ahora yo puedo darla: ha habido varias generaciones a lo largo del siglo XX que han sido expuestas a radiaciones ionizantes a diario, de forma masiva y en la más completa ignorancia (un servidor se encuentra entre los afortunados radiados).
Cuando se descubrieron los minerales radiactivos a finales del siglo XIX, la emisión de radiaciones costó la vida a muchos investigadores (a la mismísima Marie Curie). Más tarde, el invento de los tubos de rayos X también se llevó por delante a mucha gente (Rosalind Franklin, codescubridora del ADN, murió de cáncer en 1.958 tras trabajar largo tiempo con estas radiaciones).
Se supone que en los años sesenta y setenta ya se conocían las fuentes de producción de las radiaciones ionizantes y los efectos que podían causar. Aun así, a pesar de su peligrosidad, estaban presentes en muchos lugares públicos o privados pero en absoluto controlados o protegidos.
¿Quién no tenía en casa o en su propia muñeca un reloj con los números y las manecillas que brillaban en la oscuridad? Nada de tecnología de LEDs: simplemente pintura a base de RADIO radiactivo que estimulaba a un compuesto de fósforo.



Y junto al despertador, en la mesilla de noche de los abuelos, una de esas figuritas fantasmagóricas de virgen que iluminaba el dormitorio toda la noche y francamente impresionaba (tanto como la dentadura postiza metida en un vaso).



En el cajón solía haber otro artículo tan atractivo para los niños como digno de respeto (por la radiactividad): un rosario.


Es de suponer que los rosarios fosforescentes de hoy día, esos que forman parte de la estética “CANI”, estarán hechos con sustancias menos peligrosas que los de antaño, porque llevarlos en torno al cuello puede resultar delicado.

Pero esto no es nada si lo comparamos con los chutes de rayos X que nos daban en la consulta del médico cada vez que íbamos a ella. Ya podía ser porque estábamos resfriados, porque nos dolía la barriga o porque nos picaba un pie: el ritual de diagnóstico en todas las visitas comenzaba por un “quítate la camisa y ponte detrás de la pantalla” (¡qué fría estaba!). El médico ponía en marcha el aparato y los siguientes diez minutos los pasaba delante de ti, sentado en una banqueta observándote distraídamente las interioridades mientras charlaba animadamente con tus padres de los temas de la actualidad local y “chupando” casi tantos rayos como tú. (¡Qué osada es la ignorancia! se dice, y así es).

           


Hay otro recuerdo de niñez que resulta igual de ilustrativo sobre la falta de conocimiento: había una zapatería en la ciudad donde nos equipaban a todos los hermanos con los “zapatos Gorila” de la temporada (era una de las marcas más corrientes de zapatos que había para niños, y con cada par te regalaban una pequeña pelota verde de goma). En esa tienda, en vez de que el dependiente apretara la puntera del zapato para ver dónde te llegaban los dedos, te hacía subir a una modernísima máquina en la que metías los pies en una rendija y en una pantalla ¡te veías los huesos dentro de los zapatos! Simplemente eran rayos X empleados para probarte el calzado.

La máquina que yo recuerdo no era de madera, tenía un diseño más moderno pero el fundamento era el mismo y a comienzos de los años setenta todavía se utilizaba en nuestro país, aunque en Norteamérica ya había sido prohibida, por peligrosa, diez años antes.
Si todo lo anterior lo vivíamos en espacios cerrados, en la calle tampoco estábamos libres de radiaciones:
En los años sesenta y setenta se instalaron en España unos 25.000 pararrayos que contenían una pequeña cantidad de un elemento radiactivo, el isótopo AMERICIO 241, que según parece, hacía más eficaces a estos artefactos captadores de rayos.
Dicen que no causaban problema alguno, pero en 1986 dejaron de instalarse y en 1992 comenzaron a ser desmontados por empresas especializadas y depositados en almacenes de residuos radiactivos…
           
                                                     

         Volviendo a nuestras perplejas arqueólogas, otro hecho llamativo encontrado sería la irregularidad de las dentaduras de los restos “radiactivos” frente a las dentaduras perfectas de los esqueletos un poco más modernos.
         Sin duda llegarían a la conclusión de que por aquel entonces la humanidad empezó a tomar precauciones con las radiaciones ionizantes y a la vez inventó la ortodoncia.
Luis Díaz Arcal

viernes, 14 de junio de 2013

¡POR FIN NUESTROS GENES VUELVEN A SER NUESTROS!

¿Qué es una patente?
Es un mecanismo legal que protege al autor de un invento para que pueda explotarlo en exclusiva durante una serie de años y así evitar que terceros puedan aprovecharse.

Patente de la botella de Coca-Cola

Para patentar una creación, hay que cumplir una serie de trámites, como el de demostrar que lo que se desea patentar no está ya patentado. Y hay que pagar una cierta cantidad de dinero.
Patente de un sistema de cambio de velocidades para una bicicleta


La primera  ley de patentes aparece en Venecia en el siglo XV. En el siglo XVIII Francia dispone de leyes de protección y a lo largo del siglo XIX numerosos países han legislado para proteger los inventos y que así sus creadores puedan sacar un beneficio del esfuerzo realizado.

Estas leyes son fundamentales para el desarrollo de las sociedades humanas pues si no existiera protección para los inventores, está claro que se dejaría de investigar  y de inventar: si el beneficio de tu trabajo se lo llevan otros, no hay forma de recuperar el dinero invertido en la investigación ni se consigue financiación para posteriores creaciones. Además, la mayoría de los inventos se hacen para ganar dinero y esto en sí mismo no es reprochable.

Las leyes de patentes han surgido para proteger creaciones humanas que podemos llamar inventos, instrumentos, utensilios, materiales... se suele hablar de propiedad industrial.






Llegamos al siglo XX, y las Ciencias Biológicas despegan como un cohete: arranca la Genética, se desarrolla la Bioquímica y hace apenas 30 años los conocimientos y la tecnología permiten extraer, secuenciar, conocer y hasta manipular el ADN de muchas especies de seres vivos, incluido el nuestro. Se entra en la era de la Biotecnología.

Y comienzan a surgir los primeros y verdaderos problemas con los descubrimientos y las patentes, porque de hecho se patentan genes humanos.




Se identifica un gen (fragmento de ADN dentro de un cromosoma que contiene información para producir una proteína), se secuencia (GATTACCA...), se averigua qué función desempeña en el organismo o bien qué es lo que ocurre cuando aparece mutado y sin más se patenta. Puede parecer absurdo, pero aquí viene el aspecto ético del asunto:

Un ejemplo, el gen BCRA1 se sabe que aparece mutado en un alto porcentaje de mujeres que desarrollan un cierto tipo de cáncer de mama (de los pocos que son heredables). Así que si una mujer tiene ese gen mutado, existe una probabilidad mayor de desarrollar ese tipo de tumor que si no está mutado. Si hay antecedentes en la familia, las probabilidades son aún mayores.

La tecnología actual permite extraer ADN de una muestra de sangre y analizar si el gen está o no mutado. La patente permite explotar la técnica del análisis en exclusiva a la compañía que hizo las investigaciones sobre ese gen. Resultado: la prueba cuesta 2.500 euros.

¿Y si no hubiera patente?: la prueba vale 120 euros.



La buena noticia para la mayoría de los ciudadanos es que un tribunal estadounidense ha fallado a favor de que los genes no puedan patentarse, porque no son ningún invento humano.

Como hay mucha y buena información sobre el tema, pongo el enlace a unos artículos periodísticos donde se explican estos y otros aspectos de los genes patentados.

 http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/06/13/actualidad/1371136124_022166.html

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/17/actualidad/1366160292_424515.html


Por cierto, el gen BCRA1 y algunos otros se han hecho famosos gracias a la famosa Angelina Joli. No pongo ningún enlace pero seguro que Lecturas o el Pronto lo explican todo estupendamente. 


(Este es un tema complejo y si no hay una cierta protección para quienes investigan y hacen descubrimientos, no habrá investigación. Pero entre la indefensión total y el monopolio absoluto, tendrán que diseñarse mecanismos que beneficien a todos).

miércoles, 22 de mayo de 2013

EL TECLADO QWERTY Y LA EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES




Teclado alfabético de tres filas




 LA CONTINGENCIA Y LA INCUMBENCIA:  una historia sobre Evolución.

Contingencia: posibilidad de que suceda o no algo.
Las cosas son como son, pero podrían ser de otro modo o podrían no haber sido: surgieron los vertebrados (y aquí estamos), pero no hay una razón para que esto ocurriera. Fue una mera cuestión de azar, de ahí la contingencia.
Incumbencia: obligación y cargo de hacer algo.
Siempre se habla de la perfección de los diseños de los seres vivos y, ciertamente, muchos de ellos son sorprendentes, pero ¿son lo mejor que objetivamente habría podido diseñarse? Por supuesto que no. Pero una vez que está ahí, una serie de circunstancias, también azarosas y no decisivas una a una, puede hacer que se mantenga de manera pertinaz sin que ello signifique que sea lo mejor que podía haber sucedido.
La circulación sanguínea en los mamíferos, doble y completa podría haber sido mucho más sencilla (como la de los peces) y seguramente tan eficaz como la que disponemos. Pero evolutivamente procede de la de los anfibios y hemos mantenido el diseño básico. Nuestra retina, de tipo invertido, no es la mejor que podríamos tener (pregúntaselo a los pulpos: la evolución del ojo), pero estando ahí, ha resultado inamovible y es lo que hay.
Este artículo está basado en uno que escribió el gran biólogo-paleontólogo Stephen Jay Gould, padre de la teoría del Equilibrio Puntuado. En dicho artículo (“El pulgar del panda de la tecnología”), el autor ofrece un símil para explicar estas dos condiciones, la contingencia y la incumbencia, que afectan a la vida y a la evolución de los seres vivos.
He tratado de simplificarlo al máximo pero intentando no despojarlo de su significado.
¿Os habéis preguntado alguna vez por qué los teclados de los ordenadores (y los de los teléfonos con whatsApp) tienen esa disposición de las letras y no otra?
Aquí entra el concepto de contingencia: tenemos el teclado QWERTY, pero podríamos estar tecleando sobre cualquier otro de entre los cientos de posibles. De hecho, cuando a mediados del siglo XIX se inventa la máquina de escribir, surgen numerosas distribuciones diferentes de teclas.
¿No sería más lógico colocar las letras en orden alfabético? ¿O disponer las que más se utilizan hacia el centro del teclado para ser pulsadas con los dedos más fuertes (índice y corazón)? ¿Y por qué no en cuatro filas en vez de tres?
La disposición QWERTY (denominada así porque este es el orden de las primeras letras que aparecen en la fila superior por la izquierda) surgió a partir de una distribución de las letras ordenadas alfabéticamente en tres líneas de teclas. 

El inventor de una de estas primeras máquinas de escribir, el norteamericano C.L. Sholes (en la década de 1860) tuvo que resolver un problema. Si habéis visto una máquina de escribir mecánica, seguramente os habrá llamado la atención cómo al pulsar una tecla, se eleva una palanca que tiene el tipo de letra en relieve y se estampa contra la hoja de papel habiendo de por medio una cinta de tela entintada. Cuando dos teclas se pulsan muy seguidas, la segunda golpeaba a la primera y ambas quedan trabadas. Entonces hay que separar una de otra o no se puede seguir escribiendo.  

Detalle de las palancas con los tipos de letras en relieve y la cinta entintada (rojo y negro)

Sholes comenzó diseñando un teclado de tres filas con las letras ordenadas alfabéticamente (de izquierda a derecha y de arriba abajo). Y se encontró con el problema de los frecuentes atranques. Para evitar ese inconveniente optó por separar en el teclado aquellas letras que habitualmente van seguidas en muchas palabras. Así, al alejar esas teclas se conseguía evitar los atascos aunque a costa de hacer más lenta la escritura.
De este modo y por el método de ensayo-error fueron modificándose las posiciones de muchas de las letras, quedando la disposición que ahora conocemos.
Pero al mismo tiempo, otros muchos fabricantes de máquinas de escribir diseñaron sus propios teclados. Es verdad que a finales del siglo XIX, la mayor parte de los mecanismos se había decidido por teclados de tres filas (y con tecla para mayúsculas).
Dos de los muchos tipos de teclado que coexistieron hasta finales del siglo XIX

Pero una vez establecido QWERTY junto con otros muchos tipos de teclados ¿Qué hizo que este llegara a ser universal?
Hasta aquí podría hablarse de contingencia: surgió, pero podría no haber nacido. Ahora hay que buscar el hecho de la incumbencia. ¿Por qué una vez que apareció se ha mantenido? ¿Era el mejor de los sistemas posibles y por eso ganó la partida? Sabemos que no, pero se dieron una serie de circunstancias que inclinaron la balanza a su favor y acabó por ser, casi el único teclado que se ha mantenido hasta nuestros días.
Voy a comentar solo dos de esas circunstancias: La asociación con Remington y un  concurso de mecanografía.
La máquina diseñada por Sholes fue fabricada por una empresa americana (fabricante de armas) que ya entonces gozaba de prestigio. Pero solo esto tampoco habría dado la ventaja.
El espaldarazo final tuvo que ver con las escuelas de mecanografía que enseñaban a manejar las diferentes máquinas de escribir que surgían en el mercado: no bastaba con vender las máquinas.
El invento de la máquina de escribir tuvo una gran acogida al facilitar la escritura en las oficinas y muchas personas deseaban aprender con el fin de tener en su currículo profesional esa nueva habilidad.
Tal fue el auge de esas escuelas que en 1888 dos de ellas se retaron para ver qué método era el mejor. El desafío fue entre dos profesores de mecanografía: un mecanógrafo que utilizaba una máquina QWERTY pero que además escribía con los ocho dedos y que había memorizado el teclado (tal como se enseña ahora, pero no era lo normal entonces: se empleaban dos o cuatro dedos y se miraba el teclado). El otro mecanógrafo utilizaba una máquina no QWERTY, de seis filas, con mayúsculas y minúsculas en filas distintas (el doble de teclas) y que utilizaba cuatro dedos.
Naturalmente el primero vapuleó al segundo porque como mecanógrafo era realmente muy bueno y porque el otro tipo de máquina (había muchos más en el mercado) era claramente inferior. Pero la publicidad que se dio al evento creó en la sociedad la impresión duradera de que QWERTY era el mejor de todos los sistemas y a partir de ahí, no hubo más que decir: nadie pudo desbancar un diseño que no era en absoluto el mejor de los posibles, de ahí la incumbencia.



Epílogo:



En 1936 August Dvorak patentó un teclado con una distribución de letras diferente al que por entonces ya monopolizaba el mercado mundial. Para su diseño, Dvorak estudió todos los defectos que presentaba el teclado QWERTY, que son muchos, y los corrigió. (Para información muy interesante al respecto se puede consultar: http://es.wikipedia.org/wiki/Teclado_Dvorak)





Teclado Dvorak (diseñado para el idioma inglés)



Desde su aparición, el teclado DVORAK demostró claramente su superioridad en cuantos concursos se enfrentó a QUERTY.
Han pasado casi 80 años y ¿qué teclado tienes bajo la pantalla en la que lees estas líneas? Eso es incumbencia.
  
Volviendo a los seres vivos y a la evolución: estamos aquí (los alcornoques, las medusas o los humanos), pero podríamos no haber surgido. Una vez presentes, aunque no somos lo mejor que podría haberse diseñado, funcionamos razonablemente bien y es difícil que alguien nos desbanque (al menos de momento).




lunes, 20 de mayo de 2013

CLONACIÓN HUMANA: DOS CARAS DE UNA MONEDA



Por fin se logra la clonación de la especie humana. Han tenido que pasar casi 20 años desde que se consiguió por primera vez en un mamífero (la famosa oveja Dolly).

Esto es solo el comienzo. Que nadie piense que ya se van a curar enfermedades, porque queda mucho camino por recorrer hasta que se puedan "criar" las células madre, se las pueda "convencer" de que se diferencien en el tipo de células que nos interesa y que, por último, no se descontrolen al colocarlas en el paciente al que se quiere sanar.


Pero el hecho es en sí fantástico y sin duda tendrá en el futuro unas aplicaciones terapéuticas que resolverán graves problemas de salud. Con respecto a las células madre procedente de embriones con las que hasta ahora se investigaba, este logro evitará el problema de rechazo, ya que dichas células tienen el genoma del donante que es el mismo que el receptor.

Ese será el lado bueno del descubrimiento. Su lado oscuro es que se podrán clonar seres humanos completos (esto es mucho más fácil que trabajar con células madre: solo hay que implantar el blastocisto en un útero).

El dilema ético que se plantea a este respecto no es pequeño. Hasta hace muy poco tiempo dicho dilema no existía, ya que técnicamente no se había conseguido la clonación. Pero ahora está aquí y entonces:

¿Habría que poner restricciones para clonar humanos completos? ¿Ya que puede hacerse, debe hacerse? ¿Quiero hacerme un clon porque me lo merezco? ¿Quiero hacer un clon de un familiar fallecido (a partir de células suyas conservadas)?... ¿Quiero hacerme un clon para que me done su corazón cuando falle el mío?

De momento enlazo a una página muy interesante en la que se habla de la obtención de células madre de un blastocisto logrado por transferencia nuclear.



Clonación
  

Ilustración extraída del blog: http://celulasmadreybioetica.blogspot.com.es/2010_05_01_archive.html

 En el dibujo anterior pueden verse los pasos seguidos, de forma muy resumida, para llevar a cabo la clonación terapéutica. Donde pone oocito hay que entender que es un óvulo inmaduro y tras la transferencia nuclear se producen, tras las primeras divisiones del óvulo, un blastocisto del que se extraen las células madre. 


Acerca de la clonación de seres humanos (clonación reproductiva) hay varias películas futuristas. De la única de la que puedo dar referencia, por acordarme del título, es LA ISLA. Merece la pena verla.

martes, 26 de febrero de 2013

SOMOS UN POCO MÁS POBRES

Hay muchos tipos de riqueza. No se puede traducir todo a dinero y solo a dinero. El pueblo de Valdepeñas era muy rico en árboles bellos, que además de hermosos eran un recurso económico hasta hace unas décadas. Pero hoy día las nueces no se venden y entonces las nogueras sobran, estorban o se les puede sacar unos euros vendiendo la madera.

Carretera Jaén Valdepeñas. Paseo de las nogueras
Si ese dinero es imprescindible para comer, no hay objeción que valga. Si no es así, ese dinero habrá hecho un poco más ricos a los dueños del árbol pero más pobres a todos los demás.



 La primera fotografía tiene muy poca definición, pero puede apreciarse la buena salud de todas las nogueras.

La fotografía de 2011 permite apreciar cómo han eliminado tres árboles y cómo cuatro de ellos muestran una parte de sus copas con ramas secas: los están muriendo.

Febrero de 2013: en 48 horas eliminan “el problema” de los árboles que “son un peligro para la carretera”.

¿Responsables?: los intereses urbanísticos de unos pocos; la falta de sensibilidad de muchos; la desidia de la mayoría;… seguramente hay muchas más causas pero particularmente me quedo con dos: hay dinero de por medio y los intereses particulares están por encima del bien común.

¿Se podían haber hecho chalets sin sacrificar los árboles? Estoy seguro de que sí. Es más, hay muchas personas que habrían pagado más dinero  por la casa solo por el hecho de tener una noguera centenaria en el jardín. 

Hago mi examen de conciencia y entono el  mea culpa: sé que esto iba a suceder desde hace, al menos, 5 años. Entonces envié un escrito al Ayuntamiento y hablé con la alcaldesa sobre el tema. Pero aparte de eso no hice nada más. Lo fui dejando. Supongo que mis excusas –inconscientes- eran que para qué quebrarme la cabeza con algo que en realidad no era problema mío. Mejor dejar pasar el tiempo que ya se resolvería solo o lo haría alguien con más arrojo que yo.

Todavía quedan árboles singulares en Valdepeñas. Son solo una mínima parte de los que había hace veinticinco años (antes del pelotazo inmobiliario). Quizás estemos a tiempo de que quede alguno para los próximos tiempos y aunque solo sea para que las siguientes generaciones no tengan que ir a un jardín botánico lejano para saber cómo es un árbol de más de cien años de vida.