Uno de los grandes cambios que posibilitaron el paso del agua a tierra firme de los vertebrados fue la aparición de las patas.
Investigadores del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) han hecho un gran descubrimiento.
Unos genes ya viejos conocidos, los HOX, que se activan sólo durante la embriogénesis de muchos tipos de animales y que marcan cómo hacer apéndices, parece ser que si se expresan más en ciertas zonas del apéndice en construcción (se "leen" con más frecuencia y fabrican más proteínas que sirven para hacer apéndices) originan patas y si se expresan menos, producen aletas.
Así, en los embriones de los peces se expresan menos que en los de los anfibios o de los reptiles (tetrápodos en general).
Según la noticia, el cambio no está pues en los genes HOX sino en genes reguladores de los genes HOX, de modo que una posible mutación en una región del ADN que es controladora de otros genes pudo provocar un gran cambio en una estructura que pasó a tener una función diferente.
De estabilizar a un pez en el agua a sostener un cuerpo en tierra firme y permitirle desplazarse hay un gran salto que pudo originarse con un pequeño paso.
No hay que pensar siempre en grandes y complejas mutaciones para que surjan nuevos tipos de organismos.
Este descubrimiento pone de manifiesto que ahora sí podremos decir que las aletas de los peces y las patas del resto de los vertebrados (anfibios, reptiles, aves y mamíferos) son órganos homólogos.
A continuación la noticia publicada por el CSIC:
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